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Manifiesto 8M: ¡Mujeres, en lucha! Basta de violencia y explotación

Hace unos años que parece que nos quieren convertir en víctimas de la “doctrina del shock”, bombardeándonos y censurándonos de todas las maneras posibles para que callemos, nos asustemos y nos escondamos en los rincones, paralizadas, al ver las nuevas estrategias del orden mundial neoliberal contra las mujeres y las niñas en el mundo y en nuestro entorno, en alianza con el patriarcado.

Nos matan, matan a nuestras criaturas, nos roban derechos, nos roban el cuerpo, nos quieren suplantar, incluso quieren suplantar el movimiento feminista, nos censuran, nos difaman, y quieren apropiarse de nuestro día de lucha colectiva internacional, reduciéndonos a mercancías y objetos para satisfacer los deseos de los hombres y los deseos de los ricos, mientras seguimos cobrando menos y sosteniendo la vida colectiva. Y no dejaremos de recordar que las feministas que investigamos y denunciamos todas las formas de violencia y explotación de las mujeres seguimos sufriendo cancelaciones y censura en todas partes.

Por eso hoy, en la única manifestación feminista que hay el 8M en Barcelona, gritamos alto y claro todas juntas que las mujeres, las mujeres de verdad, las mujeres trabajadoras, estamos en lucha, y que ya basta de violencia y de explotación.

Hoy estamos aquí por muchos motivos, por las viejas desigualdades que año tras año siguen sin resolverse y por las nuevas estrategias de opresión patriarcal que nos quieren someter. Porque el 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer Trabajadora, no es una fiesta sino un clamor de denuncias y reivindicaciones que no pueden esperar más:

Denunciamos que la desigualdad salarial entre hombres y mujeres sigue siendo una realidad estructural del mercado laboral. En España las mujeres cobramos un 20% menos al año y estamos sobrerrepresentadas en los salarios más bajos, lo que evidencia una brecha salarial persistente y sistemática. Esta desigualdad no es casual ni individual. Es consecuencia de un modelo económico que precariza los sectores feminizados y se sostiene también sobre el trabajo de cuidados no remunerado que millones de mujeres realizan. La brecha salarial no es solo una cuestión de ingresos: es una forma de violencia económica que limita la autonomía de las mujeres, incrementa el riesgo de pobreza y perpetúa relaciones de dependencia. Reivindicamos un modelo laboral que garantice igualdad salarial real, empleo digno y una corresponsabilidad efectiva en los cuidados. Solo mediante la organización colectiva y la lucha feminista podremos romper un sistema que mantiene la desigualdad y la explotación de las mujeres.

Los asesinatos de mujeres y criaturas y los casos de violencia sexual no se detienen, a manos de hombres y chicos, principalmente del entorno de las víctimas. Cada año son asesinadas más de 100 mujeres y también cada vez más criaturas para hacer daño a las madres. Por si esto fuera poco, ahora el Ministerio de Igualdad, mientras sigue ocultando el número real de feminicidios, cambia el vocabulario y en lugar de asesinatos habla de homicidios, una figura penal que rebaja su gravedad. Este último año hemos asistido estupefactas al escándalo de las pulseras que debían proteger a las mujeres amenazadas de sus maltratadores y que, aun sabiendo que estaban fallando, no se hizo nada para ponerle remedio desde el Ministerio, mientras con todo el cinismo del mundo siguen diciendo a las mujeres que deben denunciar. Además, está creciendo la violencia sexual contra niñas y chicas mientras tenemos que soportar a quienes la niegan y hablan de denuncias falsas en todos los medios de comunicación que les dan voz. Desde el caso Pelicot hemos visto cómo se multiplican los casos de hombres que publican imágenes de sus parejas y las ofrecen a otros en redes donde son miles y en diferentes países. Violencia sexual organizada por hombres particulares y violencia sexual, torturas y asesinatos de chicas jóvenes en tramas de alcance mundial como el caso Epstein, que afecta a hombres de las élites políticas, empresariales e intelectuales, sin olvidar el escándalo del caso Julio Iglesias, con la defensa vergonzosa que han hecho de él sectores políticos españoles. ¡Basta de violencia contra las mujeres!

Vemos cómo los agresores y violadores pueden esquivar la prisión a base de dinero si son ricos, o haciendo cursos ridículos, o bien diciendo que se arrepienten: lo hemos visto en 2025 con casos tan indignantes como el de Dani Alves, que cumplió una pena mínima; o La Manada de Castelldefels, que por un acuerdo con la Fiscalía vieron sus penas rebajadas de 28 y 53 años a 8 y 3, por haber violado, humillado, grabado y difundido agresiones sexuales organizadas, librándose con una indemnización de 30.000 euros a las 4 jóvenes violadas. Por eso afirmamos, con toda la evidencia a nuestro favor, que la violencia machista culmina con la desprotección de esta auténtica injusticia patriarcal que se encarniza con las mujeres y que empieza sistemáticamente por despreciar y cuestionar los testimonios de las víctimas. El sistema judicial refuerza la impunidad de los agresores y esto es especialmente grave cuando se siguen otorgando custodias a padres maltratadores y en situaciones de riesgo elevado de agresión sexual. Y por eso exigimos, con todas las mujeres y las madres protectoras, ¡Basta ya de justicia patriarcal!

La prostitución es un sistema de violencia sexual organizado y criminal que se beneficia del empobrecimiento de las mujeres, el racismo estructural y el tráfico de seres humanos. Cataluña, y Barcelona a la cabeza, es el territorio de todo el Estado donde hay más mujeres pobres explotadas sexualmente en miles de locales. El turismo de explotación sexual se pone al servicio de los grandes congresos que se celebran en Barcelona y multiplica todo este entramado criminal. Violar a mujeres y niñas en situaciones precarias a cambio de dinero es incompatible con la democracia y la igualdad. La pornografía normaliza esta sexualidad violenta contra las chicas a edades cada vez más jóvenes, con el objetivo de reclutar a los chicos para convertirlos en consumidores de violencia sexual y a las chicas para convertirlas en objetos sexuales.

Exigimos medidas contundentes y acabar con la hipocresía, porque aquello que no es sexualidad sana para los menores tampoco es aceptable como contenido para los adultos. Y ahora nos quieren engañar una vez más: a las puertas de un nuevo ciclo electoral en el que el PSOE ve cómo su tradicional apoyo entre el electorado femenino hace aguas, el gobierno saca de la chistera un nuevo intento de convencernos de que se toma en serio la explotación sexual de las mujeres, con una propuesta de ley abolicionista que lleva décadas prometiendo. Pero no nos engañarán. Esta semana, nuestras compañeras de la PAP-OOMM han presentado una moción abolicionista en la Federación de Municipios y Provincias para que todos los pueblos y ciudades hagan uso de sus competencias y pongan fin a la infamia de la explotación sexual en sus territorios. Entre todas conseguiremos que se apruebe la Ley Orgánica Abolicionista del Sistema Prostitucional presentada por el movimiento feminista: ¡LOASP será ley! ¡Abolición de la prostitución!

No podemos seguir tolerando esta infamia que utiliza a las mujeres más pobres de los países más pobres como incubadoras y convierte a los bebés en mercancías a la carta. Es un gran negocio criminal que se calcula que mueve alrededor de 20.000 millones de euros anuales y se basa exclusivamente en apropiarse de la vida, la salud y los derechos de mujeres y criaturas. Además, es una gran hipocresía prohibirlo en el Estado y no perseguirlo cuando lo hacen los ciudadanos españoles en el extranjero, inscribiendo más de 200 bebés de media cada año gestados por explotación reproductiva en el extranjero. Pero también estamos hartas de las clínicas que se enriquecen engañando a mujeres jóvenes y precarias, ocultando los riesgos que conlleva la mal llamada “ovodonación”, porque los vientres de alquiler no son una técnica de reproducción asistida, y comprar criaturas no es un derecho. Decimos no a toda la explotación reproductiva de las mujeres y queremos que los gobiernos y las instituciones internacionales la tipifiquen como lo que es, una práctica criminal internacional y una forma extrema de violencia contra mujeres y criaturas. ¡Abolición de los vientres de alquiler, prohibición del tráfico de bebés!

Exigimos que de una vez por todas se implante la educación para la igualdad en las escuelas e institutos, erradicando el androcentrismo del currículo y el machismo que resurge entre el alumnado, chicas y chicos, por los modelos sexistas y reaccionarios que fomentan las redes, la extrema derecha y las industrias culturales. Que se acabe con la estafa educativa que oculta las contribuciones, las experiencias y las luchas de las mujeres. Que los centros educativos sean realmente espacios seguros para las alumnas, que ninguna niña ni chica vea vulnerado su derecho al libre desarrollo, ¡libre de marcadores sexistas que la limiten! Queremos baños y vestuarios separados por sexos y que se deje de suplantar la coeducación real con ideas transgeneristas que borran a las mujeres y pornifican la educación sexual, mientras crece de forma exponencial la violencia sexual contra las alumnas, y también contra las profesoras, a manos de sus compañeros. Reclamamos a las facultades de educación que implanten una auténtica formación del profesorado en coeducación y que el Departamento de Educación recupere la formación permanente basada en la lucha por la igualdad entre mujeres y hombres en todos los centros y etapas educativas, y que los profesores hombres asuman la responsabilidad de educar a los niños y chicos contra todas las formas de violencia machista y explotación de las mujeres y las niñas. Aunque nos difamen y nos cancelen, las feministas seguiremos denunciando el transgenerismo y la pornificación en los centros y exigiendo coeducación real y una educación afectivo-sexual feminista. ¡Coeducación para la igualdad!

Decimos alto y claro que ser mujer no es un sentimiento, sino una realidad material. Que estamos hartas de leyes que nos borran y nos sustituyen por hombres. Que no podemos saber si avanzamos o retrocedemos en igualdad cuando no sabemos quiénes son las mujeres y quiénes son los hombres. Hemos mostrado cómo se están atribuyendo a las mujeres muchos crímenes cometidos por hombres que se declaran mujeres, incluso “violaciones con penetración”. Además, acabamos de ver cómo partidos progresistas y conservadores se han puesto de acuerdo para votar que los hombres deben ser considerados mujeres a todos los efectos si así lo declaran, incluso en las políticas y recursos contra la violencia machista, blindando esta falacia en el Parlamento Europeo. Pero decimos que se ha acabado, no queremos hombres en nuestros baños y vestuarios, ni en las casas de acogida para mujeres maltratadas, ni en las cárceles de mujeres, ni en las listas electorales ocupando nuestros puestos. ¡Ya basta de permitir que tantas niñas y chicas adolescentes se destrocen la salud con hormonas y amputaciones irreversibles porque quieren huir de la violencia que sufrimos las mujeres, porque, además, esto es homofobia contra las jóvenes lesbianas. Los 1.000 casos nuevos al año tratados en el servicio ¡Trànsit son un atentado criminal contra niñas, niños y adolescentes! ¡Exigimos la derogación de las leyes trans porque la primera violencia contra las mujeres y las niñas es negar nuestra realidad material! ¡Derogación de las leyes trans!

Ha costado muchísimo conseguir que las niñas y las mujeres accedan al deporte, después de siglos de exclusión, para poder disfrutarlo y para ser profesionales del más alto nivel. Esto ha sido una gran conquista histórica, pero todavía tenemos menos oportunidades, menos atención de los medios, menos financiación, y las deportistas deben soportar insultos machistas y cosificación sexista, con agresiones que conocemos muy bien. Pero ahora todo el esfuerzo de tantas deportistas está en riesgo, porque el deporte de las niñas y las mujeres es menospreciado y puede ser directamente destruido cuando se admite sin ningún respeto que haya hombres compitiendo contra nosotras, y eso es lo que está pasando con la Ley Trans. Decimos basta a que los hombres, con más potencia anatómica y muscular, se lleven todas las medallas y premios, 890 según el informe de la ONU de 2024, y además pongan en riesgo la seguridad de las deportistas, tal como vio el mundo entero en los últimos Juegos Olímpicos. ¡Queremos juego limpio en el deporte de las mujeres!

Nosotras, las mujeres migrantes, sufrimos más que nadie la precariedad económica y laboral, la inseguridad jurídica y la violencia machista, como mujeres, como inmigrantes de países empobrecidos por el capitalismo global y como principales víctimas del tráfico de seres humanos con fines de explotación sexual. Somos invisibles para las políticas públicas, aunque sostenemos sectores esenciales para la vida en esta sociedad. El racismo estructural multiplica nuestra opresión de clase y las fronteras, y las leyes que criminalizan a las personas nos hacen más vulnerables, fronteras que, en cambio, no existen para los capitales y las grandes empresas mundiales. Luchamos para que ninguna de las compañeras migrantes veamos vulnerados nuestros derechos fundamentales ni nuestra dignidad como mujeres ni por la explotación económica, ni por la explotación sexual, ni por ninguna creencia religiosa. ¡Ni racismo, ni machismo, ni clasismo, todas somos una!  

Nuestra lucha feminista no tiene fronteras, mientras haya una mujer o una niña que sufra violencia y explotación por el hecho de serlo no descansaremos. Por todas las niñas y mujeres víctimas de los conflictos armados, de las leyes patriarcales teocráticas que las matan en vida, como nuestras compañeras afganas, y de las grandes corporaciones que expulsan a la gente de las tierras que ellas defienden más que nadie, ante la impunidad de los perpetradores y la pasividad de los gobiernos. Cuando parece que ya no podemos ver más retrocesos y burlas por parte de gobiernos nacionales e instituciones internacionales, de 2025 a 2026 las malas noticias y la hipocresía no han dejado de inundarnos, y corremos el riesgo de no reaccionar ante un horror insoportable. La última, gentileza macabra de Trump y Netanyahu con la complicidad por inacción de la Unión Europea: el bombardeo que ha matado a decenas de niñas en una escuela en Irán mientras tienen el descaro de decir que lo hacen para salvar a la población civil y, en especial, a las mujeres, del régimen de los ayatolás. No hay contraste más brutal: niñas resistiendo en una escuela y bombas contra ellas, y aún hay quien defiende que la guerra las debe liberar. Y no nos olvidemos de Gaza ni de los 200 conflictos armados donde niñas y mujeres son las primeras víctimas. ¡Ni leyes contra las mujeres, ni guerras contra los pueblos! ¡No a la guerra!

Ni nosotras, las mujeres, ni ningún hombre decente, demócrata y progresista, podemos dejarnos avasallar por este cúmulo de injusticias, desigualdades y retrocesos. Las mujeres no somos un producto para que los mercados hagan negocio, ni aceptamos ninguna forma de sumisión impuesta por sociedades machistas o creencias religiosas. ¡Ni mercados que nos exploten, ni dioses que nos controlen, ni hombres que nos violenten!

¡HAGAMOS OÍR NUESTRO CLAMOR EN LAS CALLES! ¡BASTA DE VIOLENCIA, BASTA DE EXPLOTACIÓN! ¡ABOLICIÓN DE LA PROSTITUCIÓN!