Explotación reproductiva

La explotación reproductiva de mujeres es actualmente una de las principales cuestiones que enfrenta el feminismo a nivel internacional, y que se ha convertido en un floreciente negocio. Supone una grave agresión contra las mujeres, un atentado contra su dignidad y contra la dignidad de la infancia.

Pero ¿a qué nos referimos las feministas cuando hablamos de explotación reproductiva? Por explotación reproductiva nos referimos a la mercantilización de la capacidad reproductiva de las mujeres, que incluye la mal llamada “ovodonación” así como los vientres de alquiler, unos “servicios” ofrecidos por parte de las agencias de “gestación subrogada” y las clínicas de reproducción asistida a costa de las mujeres pobres y vulnerables del mundo. 

Además de atentar contra las mujeres en todas las dimensiones posibles, la explotación reproductiva es, además, contraria a la bioética más elemental: fabrica seres humanos como productos a la carta y trafica con seres humanos como si fueran mercancías que se pueden comprar y vender.

En esta página aportamos una visión global y recursos para entender y profundizar en esta problemática.

¿Qué es la explotación reproductiva?

El concepto de explotación reproductiva hace referencia a un conjunto de nuevas formas de explotación y mercantilización del cuerpo de las mujeres, y que han aparecido con las recientes innovaciones en el campo de la biotecnología. Dichas innovaciones ofrecen la capacidad de fragmentar, externalizar y deslocalizar los procesos biológicos de la reproducción humana, asemejándola a un proceso productivo cualquiera, sujeto a la ley de la oferta y la demanda, a la contratación de mano de obra barata en otros países y a la compra-venta de productos manufacturados a nivel global.

La explotación reproductiva tiene dos vertientes claramente diferenciadas. Por un lado está la compra de gametos femeninos u “ovodonación”, consistente en la extracción remunerada de óvulos a mujeres fértiles de entre 18 y 35 años a través de una estimulación mediante hormonas y una posterior punción ovárica. Estos óvulos después son sometidos a una fecundación in vitro para su posterior transferencia al útero de otra mujer.

Esta otra mujer puede ser una compradora que quiere quedarse embarazada usando el óvulo de otra mujer; o bien puede ser una madre de alquiler, lo que conocemos como “vientres de alquiler” o “maternidad subrogada”. Esta práctica consiste en el uso, generalmente remunerado, del cuerpo de una mujer para gestar un embrión con el que no comparte relación genética.

Tanto la ovodonación como los vientres de alquiler, dos prácticas muy relacionadas entre sí, constituyen la explotación reproductiva de mujeres. Ambas suponen una división de la participación en la procreación entre distintas mujeres. El hecho de que una mujer aporte el óvulo a través de la ovodonación y otra geste el embrión como madre de alquiler, facilita que la filiación de la criatura resultante de todo el proceso corresponda a quien haya pagado dicho proceso, es decir, al cliente de las agencias de maternidad subrogada.

El resultado es una industria de la explotación reproductiva de alcance global que deslocaliza sus factores productivos a países con legislaciones más laxas o nulas y que se lucra a costa de las mujeres convirtiéndonos en mercancía. La biotecnología ha llevado a otro nivel el ejercicio de poder sobre la capacidad reproductiva de las mujeres.

La compra-venta de óvulos

En España, la “ovodonación” o “donación de óvulos” está regulada como un acto altruista y de libre elección individual. Sin embargo, las clínicas de reproducción asistida encargadas de la extracción de óvulos dan una compensación económica a las mujeres que deciden someterse al proceso, por lo que de facto es una compra de óvulos y no una donación.

La ley 14/2006, de 26 de mayo, sobre Técnicas de Reproducción Humana Asistida, establece que dicha compensación económica será de un máximo de 1.200 euros, siendo más comunes las cifras que rondan los 800 euros. Sin esta compensación económica, serían muchas menos las mujeres dispuestas a pasar, por simple altruismo, por un proceso que conlleva una verdadera invasión del cuerpo de las mujeres.

En la última década, con la connivencia de las universidades, se publicita abiertamente la posibilidad de vender óvulos entre las estudiantes. Ha ocurrido justamente coincidiendo con el incremento de las tasas universitarias, que han supuesto un duro golpe a las expectativas académicas de todo el alumnado procedente de familias trabajadoras con pocos recursos económicos.

Las consecuencias psicofísicas para la salud de las mujeres son graves, sea porque el procedimiento lleva a forzar la ovulación sea porque se empuja a las donantes a someterse a repetidos tratamientos. La propia Comisión Nacional de Reproducción Humana Asistida alerta sobre los riesgos de este procedimiento como el síndrome de hiperestimulación ovárica, aparición de trastornos psicológicos como la ansiedad y síntomas depresivos, hemorragia por punción accidental de vasos sanguíneos, dolor abdominal, torsión ovárica, etc. Tampoco está claro hasta qué punto donar varias veces no puede tener consecuencias a largo término: menopausia precoz, dificultades para quedarse embarazada de manera natural, hiperestimulación ovárica y un consiguiente mayor riesgo de cáncer, etcétera.

La asociación feminista asturiana Rapiegas elaboró el manifiesto Stop a la explotación reproductiva de la ovodonación donde se ahonda en las graves consecuencias que tiene la ovodonación para la salud de las mujeres.

En un contexto neoliberal y patriarcal ¿no resulta extraño un acto de altruismo de mujeres sin recursos hacia hombres y mujeres con mayor capacidad económica? ¿No incita a la desconfianza que sean, precisamente, las lucrativas comercializadoras del “baby business” quienes defiendan con mayor interés una práctica filantrópica y desinteresada cuando no comporta beneficio económico alguno?

Una nueva cláusula del Contrato Sexual: vientres de alquiler, Laura Nuño Gómez

La elevada precarización del mercado laboral en España puede ser un factor que empuje a muchas jóvenes españolas a buscar ingresos por esta vía. En cuanto a la demanda, los óvulos de las jóvenes españolas tienen una alta cotización en el mercado mundial debido a los indicadores positivos de salud de la que goza nuestro país en el ranking internacional, además de ser óvulos genéticamente occidentales (los compradores demandan mayoritariamente bebés blancos). Se trata de una forma de explotación de mujeres estrechamente vinculada a la clase social, el país de origen y el color de la piel.

El mercado de la compra-venta de óvulos en cifras

La explotación reproductiva llamada “donación de óvulos” utiliza este nombre para presentar como altruista una práctica que esconde un amplio negocio mundial ejerciendo un chantaje moral y una coerción económica sobre las mujeres jóvenes en situaciones precarias que, supuestamente, ayudan a otras personas que no pueden satisfacer su deseo de ser madres o padres.

España es líder europea en “donación” de óvulos. Nuestro país es el que más tratamientos de ovodonación realiza de toda Europa. Alrededor del 50% de todos los tratamientos de donación de óvulos europeos se realizan en España, la mayoría en pacientes extranjeros.
Fuente: European Society of Human Reproduction and Embryology (ESHRE).

Los datos del registro nacional español de 2018 apuntan que hubo 15.179 extracciones de óvulos (punciones) de “donantes”. A día de hoy, sigue sin haber un registro nacional de donantes que permita un control y seguimiento sobre el uso de estos óvulos para poder hacer efectivo el límite de criaturas que pueden ser generados con gametos de una misma donante (seis óvulos).
Fuente: Registro Nacional de Actividad 2018-Registro SEF.

La mal llamada ovodonación permite abastecer de materia prima el negocio de la reproducción asistida, que facturó 460 millones en 2020 a nivel nacional.
Fuente: Informe Especial DBK de marzo de 2021.

Los vientres de alquiler

Los vientres de alquiler es el término con el que comúnmente nos referimos a lo que eufemísticamente se ha llamado como “gestación subrogada” o “gestación por sustitución”, que no es otra cosa que la explotación de la capacidad de gestación de las mujeres. Esta actividad consiste en la compra-venta de un recién nacido, que es precedida por la compra del cuerpo y capacidad de gestación de una mujer, a la cual se le paga para que geste un embrión que al nacer será entregado a los compradores.

En este proceso la madre de alquiler pierde derechos fundamentales y queda totalmente sujeta a las condiciones del contrato. Este contrato le impedirá ejercer su derecho al aborto y puede ser sometida a controles sobre su alimentación, movilidad o sexualidad, entre otros aspectos. Durante la gestación se somete a las futuras madres a terapia psicológica para facilitar la entrega de la criatura recién nacida puesto que nada más dar a luz se les arrebatará.

En España, la Ley 14/2006 de Técnicas de Reproducción Humana Asistida establece en su artículo 10 la nulidad de estos contratos. Textualmente establece:

Artículo 10. Gestación por sustitución.

1. Será nulo de pleno derecho el contrato por el que se convenga la gestación, con o sin precio, a cargo de una mujer que renuncia a la filiación materna a favor del contratante o de un tercero.

2. La filiación de los hijos nacidos por gestación de sustitución será determinada por el parto.

3. Queda a salvo la posible acción de reclamación de la paternidad respecto del padre biológico, conforme a las reglas generales.

Esta práctica además está tipificada en el Código Penal de España, donde en su artículo 221 se puede leer:

Artículo 221.

1. Los que, mediando compensación económica, entreguen a otra persona un hijo, descendiente o cualquier menor aunque no concurra relación de filiación o parentesco, eludiendo los procedimientos legales de la guarda, acogimiento o adopción, con la finalidad de establecer una relación análoga a la de filiación, serán castigados con las penas de prisión de uno a cinco años y de inhabilitación especial para el ejercicio del derecho de la patria potestad, tutela, curatela o guarda por tiempo de cuatro a 10 años.

2. Con la misma pena serán castigados la persona que lo reciba y el intermediario, aunque la entrega del menor se hubiese efectuado en país extranjero.

No obstante, la Instrucción de 5 de octubre de 2010, de la Dirección General de los Registros y del Notariado, sobre régimen registral de la filiación de los nacidos mediante gestación por sustitución, permite la inscripción en el registro civil de bebés nacidos con este medio, apelando al bien superior del menor. Esta instrucción actúa como excepción a través de la cual los compradores regulan la situación derivada de este acto contrario a la ley.

Esta instrucción ha sido contravenida ya en dos ocasiones, sin que ésta se haya actualizado. En primer lugar, el Tribunal Superior de España en su resolución de 835/2013 relativa a la inscripción de unos menores nacidos por gestación subrogada, estableció la inscripción como nula. Por otro lado, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos en el caso Paradiso y Campanelli contra Italia, en su resolución de enero de 2017, estableció que no se puede establecer la existencia de unos lazos familiares que deban ser protegidos cuando estos lazos se han constitudido en violación de la ley y que no existe un deber del estado de proteger el mero deseo de constituir una familia, con independencia de la forma en la que este propósito se lleve a cabo. No existe un derecho a la maternidad o paternidad.

El propio Comité de Bioética de España, en su informe sobre los aspectos éticos y jurídicos de la maternidad subrogada de 2017 concluía: “existen sólidas razones para rechazar la maternidad subrogada. El deseo de una persona de tener un hijo, por muy noble que sea, no puede realizarse a costa de los derechos de otras personas. La mayoría del Comité entiende que todo contrato de gestación por sustitución entraña una explotación de la mujer y un daño a los intereses superiores del menor y, por tanto, no puede aceptarse por principio”.

Cláusulas abusivas

Un ejemplo de estos contratos ha sido difundido por el propio Defensor del Menor de Ucrania. Estas son algunas de las cláusulas que desgrana Núria Coronado en un artículo de Público:

  • Art. 2.4. La gestante tiene que informar de cada uno de sus movimientos, estar disponible para conocer a los compradores cuando estos quieran en el caso de que así lo deseen. Tiene prohibido nadar, usar transporte y está obligada a pedir autorización sobre todos sus actos.
  • Art. 2.4.25. No tiene ningún derecho sobre la criatura que da a luz. Tiene que separarse del bebé nada más nacer y ni siquiera tendría ningún derecho aun en el caso de que los compradores lo abandonaran. Estaría obligada a dejar el bebé en manos de la autoridad estatal.
  • Art.2.4.26. Tiene prohibido para siempre buscar a ese bebé.
  • Art.4.11. Si rehúsa abortar, tiene que devolver todo el dinero percibido, ya que, si el futuro bebé no «encaja» con el modelo de producto deseado por los compradores, éstos tienen derecho a tomar la decisión de deshacerse de él.

Incluso cuestiones relativas al peso y crecimiento fetal podrían considerarse «desviaciones de la normalidad» para provocar un aborto, aunque ella se niegue.

  • Art.2.4.43. La «gestante» tiene que renunciar a cuidar a su propia criatura si tiene una enfermedad infecciosa (una otitis o una amigdalitis, por ejemplo) y está obligada a dejar su domicilio a los 7 meses de embarazo. Tampoco puede buscar por ningún medio información sobre los compradores y está obligada a no revelar los términos del contrato.

El mercado de la compra-venta de bebés en cifras

Se estima que cada año nacen en el mundo más de 20.000 niños y niñas procedentes de vientres de alquiler.
Fuente: International Social Service.

Entre 2010 y 2016, el Gobierno tiene conocimiento de 979 inscripciones de criaturas nacidas bajo contrato de gestación subrogada en oficinas consulares y misiones diplomáticas españolas de 12 países (al menos según la información publicada). La cifra dista sensiblemente de las estimaciones de asociaciones de familias y las agencias partidarias de esta práctica, que calculan que cada año nacen entre 800 y 1.000 bebés por “gestación subrogada” por compradores españoles.
Fuente: El País.

Las madres gestantes solo perciben el 0,9% del total del negocio internacional de los vientres de alquiler.
Fuente: Nuño, L. (2016): “Una nueva cláusula del contrato sexual: vientres de alquiler”, en Isegoría. Revista de Filosofía Moral y Política, N.º 55, julio-diciembre, pp. 683-700.

La ficción del altruismo

La publicidad sobre la explotación reproductiva se expande a nivel digital y la podemos encontrar fácilmente en Facebook o Instagram. Todas las clínicas privadas de fertilidad sin excepción hacen referencia a la ayuda que una mujer puede ofrecer a otra para cumplir su sueño, todo en un gesto de solidaridad. Este lenguaje esconde intencionadamente la transacción comercial que subyace la ovodonación. Algunos anuncios sugieren tímidamente esta compra de óvulos: “donar te renta”, “además puede ayudarte a cumplir tu sueño”, puesto que iría contra la ley decir la verdad: compran óvulos a mujeres que necesitan dinero. La ley 25/2006 establece en su artículo 5:

​​3. La donación nunca tendrá carácter lucrativo o comercial. La compensación económica resarcitoria que se pueda fijar sólo podrá compensar estrictamente las molestias físicas y los gastos de desplazamiento y laborales que se puedan derivar de la donación y no podrá suponer incentivo económico para ésta.

Cualquier actividad de publicidad o promoción por parte de centros autorizados que incentive la donación de células y tejidos humanos deberá respetar el carácter altruista de aquélla, no pudiendo, en ningún caso, alentar la donación mediante la oferta de compensaciones o beneficios económicos.

En el caso de la subrogación, también tiene lugar una distorsión de la realidad mediante el lenguaje empleado. Lo podemos ver en el planteamiento de las agencias presentes en España, que excluyen todo lo posible a las mujeres que gestan y paren esas criaturas. Solo hablan de un “procedimiento” o “técnica” de reproducción asistida, donde la mujer gestante es un mero objeto a disposición en un catálogo en el que se puede elegir por país, precio y otras características. Después, los cuentos infantiles para explicar a estas criaturas cómo han nacido seguirán abundando en la ficción, con la invisibilización y romantización de lo que es realmente esta práctica.

Noticias de impacto

El polémico caso del millonario japonés que quería «una familia grande» y tuvo 16 hijos con vientres de alquiler en Tailandia
Este extraordinario descubrimiento puso sobre el tapete el tema de la falta de regulación sobre esta industria en Tailandia, y en 2015 las autoridades prohibieron a los extranjeros contratar vientres de pago en el país.
Fuente: BBC, 2018.

‘Offshore’, hepatitis y tráfico de bebés: la clínica de subrogación tras el caos de Kiev
BioTexCom, la agencia contratada por la mayoría de parejas que se encuentran atrapadas en Ucrania, está siendo investigada por tráfico de menores, de órganos y delito fiscal.
Fuente: El Confidencial, 2018.

Bridget, una bebé abandonada por las personas que pagaron por su nacimiento
Una pareja de EEUU la abandonó al conocer que tenía daños neurológicos. Ahora está en un orfanato y todavía se debate si su nacionalidad es ucraniana o estadounidense.
Fuente: Público, 2020.

Vientres de alquiler: la Fiscalía investiga las cláusulas abusivas de una agencia ucraniana
La respuesta de la Fiscalía llega después de que el Ministerio de Justicia emitiese un comunicado en el que la instaba a investigar las agencias de vientres de alquiler.
Fuente: El Confidencial, 2019.

Conferencias online

Vientres de alquiler. ¿Todo el feminismo dice que no?

Ciclo de debates La Nau de la Igualtat, Universidad de Valencia, 2017.

Secretos y mentiras de la gestación subrogada

Escuela Feminista Rosario de Acuña, 2017.

La verdad sobre los vientres de alquiler: Activismo abolicionista

Escuela de Pensamiento Feminista Clara Campoamor de Fuenlabrada, 2020.

Documentales de referencia

Made in India: A Film about Surrogacy

Siguiendo un caso real, esta historia involucra a Lisa y Brian, una pareja estadounidense que contacta con una empresa de turismo reproductivo que les promete una solución asequible después de años de infertilidad. Al otro lado del mundo, en Mumbai, Aasia Khan, de 27 años y madre de tres, tiene contrato con una clínica de fertilidad para que le implanten los embriones de la pareja de Texas.

En el punto de mira (17/01/2017), completo: Vientres de alquiler

Por primera vez en la televisión española una cámara de televisión accede a una clínica de vientres de alquiler en Ucrania para mostrar la experiencia de las madres gestantes que convierten en padres a numerosas parejas españolas. 

Enlace al vídeo

Big Fertility: It’s All About The Money

Kelly Martinez sirvió como madre sustituta para tres parejas diferentes y fue amenazada con la ruina financiera después de casi morir durante su tercera subrogación. La historia de Kelly ejemplifica todo lo que está mal en la versión distorsionada que dan las clínicas de fertilidad #BigFertility, una industria global que se aprovecha de las personas necesitadas. Realmente se trata de dinero.

Libros para profundizar

Vientres de Alquiler (2019), de Núria González

Vientres de alquiler llama a las cosas por su nombre para evitar que la sociedad acabe comprando —gracias a publirreportajes pagados o testimonios edulcorados— lo que hay de verdad en un negocio patriarcal que se vale de conceptos manipulados para que sean aceptables en la moral pública y esconder la realidad que hay detrás de las palabras que estamos utilizando. “Hablar de gestación subrogada, de padres comitentes, o de producto, no es lo mismo que hablar de vientres de alquiler, padres contratantes o niños y niñas mercantilizados. Cuidadosamente se escogen los vocablos más dulces y aceptables para que el conjunto de la sociedad vea admisible una realidad que, si describiéramos con total objetividad y sin las metáforas que nos ofrece la riqueza del lenguaje, sería simplemente insoportable para cualquier persona mínimamente empática con el resto de seres humanos que formamos la comunidad universal”, dice la autora.

Derecho a decidir: el mercado y el cuerpo de la mujer (2020), de Carmen Domingo

En los últimos años ha aumentado de forma significativa la reflexión sobre los problemas que atañen a las mujeres, los dilemas que asedian sus cuerpos y, como consecuencia, las demandas feministas para tratar de solucionarlos. Vivimos un nuevo ciclo de movilizaciones y una diversificación de los discursos feministas, en especial de aquellos relacionados con un tema que parecía superado: «El derecho de las mujeres a decidir sobre nuestro cuerpo». Un derecho que atañe a muchos dilemas: la abolición o regularización de la prostitución; las prohibiciones e imposiciones religiosas; las tiranías estéticas que viven muchas mujeres en Occidente para poder acceder a realizar trabajos de distinta índole, o la ilegalidad, que quieren convertir en legalidad, de alquilar a una mujer con el propósito de dejarla embarazada y acabar comprándole el hijo tras dar a luz.

Maternidades S.A. (2020), de Laura Nuño 

La industria de los vientres de alquiler conocida eufemísticamente como gestación subrogada y en la cual mujeres fértiles gestan hijos e hijas para terceras personas es un lucrativo negocio de alcance mundial que ha sabido atender a la presión social o el deseo individual de tener descendencia propia. Así, es reclamado hoy por las posturas que lo defienden como un derecho y una alternativa a la infertilidad. La apropiación y explotación del cuerpo de las mujeres para fines sexuales o reproductivos o los proyectos de eugenesia no son ajenos a la historia de la humanidad. Pero lo que sí resulta una novedad es una mercantilización del embarazo que desvincula maternidad, gestación y sexualidad y convierte a las personas en objetos de intercambio económico según encargos a la carta (con la opción de elegir el sexo, la carga genética o las características físicas).

Vientres de alquiler. La mala gente (2021), de Núria González

Este libro va de una de esas esclavitudes que va en aumento en pleno siglo XXI. La explotación reproductiva, más conocida como «vientres de alquiler». Resumiendo, en esta modalidad, las esclavas no se utilizan para labrar campos o para limpiar la casa, sino para ejercer de incubadoras humanas. El resto no ha cambiado nada. La cosa sigue basándose en seres humanos vendidos (ahora incluso antes de nacer), Mala Gente haciéndose rica tratando a las personas como ganado y otro tipo de Mala Gente perpetuando el negocio, sólo por satisfacer sus caprichos. Si le interesa saber quiénes son los que sí están a favor de comprar personas y de explotar a los más pobres, es decir, los esclavistas de nuestra era, lea este libro. A esos malos y esas malas personas se les pone cara y nombre en estas páginas de Vientres de alquiler. La Mala Gente.