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Prólogo del libro Mujeres y literatura, de Gemma Cánovas

Prólogo del libro Mujeres y literatura. Usos amorosos y arquetipos en la España del Siglo de Oro (2025), de Gemma Cánovas Sau, por Silvia Carrasco.

En 1637, un siglo y medio antes de la publicación de la obra de Mary Wollstonecraft, que se considera el primer manifiesto político del pensamiento feminista, La vindicación de los derechos de la mujer (1792), y medio siglo antes de la obra del sacerdote Poullain de la Barre, Sobre la igualdad de los sexos (1673), se publica en Madrid la primera parte de las Novelas ejemplares y amorosas de María de Zayas, en pleno Siglo de Oro de la literatura española. Una sólida exhibición literaria con explícita vocación didáctica del planteamiento central del feminismo en su toma de conciencia, que se concreta alrededor de la educación y de la violencia como ejes: la violencia de la exclusión del conocimiento para comprender y cuestionar el injusto orden patriarcal y la violencia intrínseca, directa e indirecta, de la relación con los hombres con el matrimonio como único destino que sucede al dictado del padre, que tiene en el convento la única renuncia y vía de escape posible a ese destino. 

Reivindicación de la educación y denuncia de la violencia de los hombres, que se encuentran también, aunque con menor vocación didáctica y expresión explícita de las opiniones de las autoras, en otras dos novelistas contemporáneas a María de Zayas, Mariana de Carvajal y Leonor de Meneses. Aunque la estructura y el estilo de sus novelas sigan la estela de las novelas ejemplares de Cervantes y el relato reproduzca el encuentro de una serie de personajes que narran por turnos las distintas historias en lo que se ha denominado el Decamerón español, sus mensajes y advertencias para las mujeres y las reflexiones y opiniones que introducen las autoras como parte de la narración resultan de una actualidad tan sorprendente como dolorosa.

A todo ello nos acerca la obra de Gemma Cánovas Usos amorosos y arquetipos, un repaso exhaustivo a lo que se ha podido saber sobre las autoras, sus obras, sus perspectivas y su contexto, pero que nos brinda un análisis aún más interesante e inquietante basado en la siguiente hipótesis: si las condiciones estructurales de opresión de las mujeres persisten en lo más profundo – de sobra sabemos qué ocurre en los patriarcados de consentimiento como el nuestro – la  conformación del psiquismo de las mujeres socializadas en ellas en la actualidad no difiere de forma sustancial. Consistentemente, también se identifican el vacío y la indefensión que conlleva esta experiencia común, tanto en las posibilidades de su desarrollo autónomo en tanto que seres humanos, como en la dificultad para establecer relaciones sanas con los hombres, un proceso de maduración mutilado que de forma tan abrumadora se sigue sirviendo de la belleza como falsa moneda del engaño y el autoengaño.

Este ejercicio de análisis y comparación se nutre ampliamente del bagaje teórico y la experiencia clínica de la autora, una referente en su ámbito como profesional especializada en comprender y atender desde la psicoterapia los procesos de las mujeres afectadas por la violencia machista en entornos sociales diversos, desde los servicios públicos y la consulta privada. Así, va desmenuzando de forma sistemática los relatos de las tres autoras para llegar al núcleo de la comparación y la descripción de arquetipos aún bien instalados en nuestra cultura patriarcal aquí y ahora.

La historia general del feminismo y de sus olas, o la de sus precursoras en España, debiera revisarse en cuanto al esfuerzo realizado por estas autoras en un contexto diametralmente opuesto al de los círculos que favorecieron el empeño por deshacerse de la tiranía del Antiguo Régimen dando lugar al pensamiento ilustrado en otras latitudes, como Francia e Inglaterra. Los relatos de las Desengañadoras y las historias que se esconden tras las noticias que salpican constantemente las páginas de los periódicos y que rescatamos las feministas pertenecen, así, a la misma materia prima de la experiencia de opresión. 

¿Qué hacemos ahora si no es reivindicar una educación feminista para la igualdad entre mujeres y hombres como la principal herramienta para luchar contra la violencia machista en todas sus formas y el orden patriarcal en su versión contemporánea? ¿No queremos, precisamente, trasladar a todas las mujeres la necesidad de tomar conciencia de su identidad independiente, de su dignidad intrínseca, rechazando toda valoración masculina de nuestros cuerpos y de nuestro valor como personas ante las nuevas máscaras del patriarcado neoliberal?Os invito a leer, disfrutar y aprender de las lecciones que ofrece Usos amorosos y arquetipos para empezar a desmantelar el engaño de este sistema de género que lleva siglos mutilándonos.