Este miércoles 29 de octubre se ha presentado en Barcelona la asociación Per Elles en el Colegio de Periodistas, con una nutrida asistencia de personas, mayoritariamente mujeres, de entidades que trabajan en ámbitos de intervención social, de investigación universitaria en migraciones, educación y género, y del movimiento feminista. Aunque se ha hecho notar la ausencia de representantes políticos responsables de estos ámbitos y de medios de comunicación invitados, el Diari ARA y Betevé han estado presentes e incluso, en este segundo caso, han realizado una conexión en directo con las noticias de la tarde.
Per Elles es una iniciativa de diferentes profesionales del barrio del Raval, sobre todo vinculados al ocio educativo, preocupados por la exclusión que sufren muchas niñas adolescentes y jóvenes del barrio en el acceso a las actividades de ocio y la sociabilidad, que vulnera su derecho a un desarrollo integral, libre y en igualdad con el resto de chicos y chicas de su edad. Una situación que se ha visto agudizada a raíz de la pandemia.
Ha conducido el acto la periodista Mònica Bernabé, del Diari ARA, y han intervenido Cristina Baldoví y Lluís Morales, de la asociación Per Elles; Najat El Hachmi, escritora; Huma Jamshed, presidenta de ACESOP (Asociación de Mujeres Pakistanís del Raval); Silvia Carrasco, investigadora en migraciones y presidenta de Feministes de Catalunya; y Esther Sánchez, coordinadora de Valentes i Acompanyades (asociación contra los matrimonios forzados en Girona).
Al presentar el acto, la conductora ha recordado que la alerta de este grupo de profesionales ya fue recogida por varios medios en reiteradas ocasiones durante los últimos meses, como por ejemplo los artículos del diari ARA y la pieza informativa de Betevé.
En esta línea, Cristina Baldoví y Lluís Morales han presentado la asociación y las motivaciones que les han llevado a su creación.


A continuación, Najat El Hachmi ha advertido del grave retroceso que se está produciendo en los últimos años en un doble sentido: por un lado, hay un claro aumento del racismo y, por otro, una política que parece haberse aliado con aquellos que se han erigido en representantes de una imaginaria comunidad homogénea, pero que tienen una clara agenda integrista y antidemocrática que conculca gravemente los derechos de las niñas y las mujeres: «No nos ven como ciudadanas iguales, sólo como miembros subordinadas de una tribu». También ha añadido, entre otras muchas cosas, que aquellas mujeres que dicen defender el «feminismo islámico» saben que lo tienen más fácil que si hicieran un auténtico discurso feminista, así le hacen el juego a las dos extremas derechas, la musulmana y la catalana.
Huma Jamshed ha expuesto la dramática situación que viven muchas chicas jóvenes, presionadas y engañadas para contraer matrimonio, y que hay que entender que un matrimonio concertado y uno forzado acaban siendo lo mismo, fruto de la presión, de la manipulación y del control familiar. Además, ha denunciado el desamparo en el que se encuentran las chicas por parte de las instituciones cuando les quitan la documentación, sin facilitar duplicados para que hagan valer su residencia legal y huir, protegidas, cuando se las quieren llevar o bien cuando quieren volver, en el caso de Pakistán. Las entidades que lo denuncian y trabajan por ayudar a las chicas no están recibiendo ningún apoyo por parte de las autoridades, se encuentran solas haciendo esta tarea esencial en la ciudad de Barcelona. Esther Sánchez ha coincidido con este análisis a partir de la experiencia en Girona y ha hecho énfasis en las consecuencias del aislamiento de las chicas, su desconocimiento del entorno, que las hace más vulnerables y dependientes a nivel económico y emocional, facilitando todo ello el matrimonio forzado.
Silvia Carrasco ha señalado que la falta de estudios sobre este tema se debe, en parte y paradójicamente, al fuerte compromiso antirracista de la investigación en migraciones: el silencio sobre las experiencias de las niñas y las mujeres, la supeditación a la agenda antirracista, ocultando las desigualdades sufridas por ellas, y la simplificación y tergiversación de conceptos como el de interseccionalidad, que se utiliza para dividir la lucha feminista. Parece que el debate sobre diversidad cultural y derechos de las mujeres esté polarizado entre dos posiciones, la de la extrema derecha antiinmigración y la de la izquierda posmoderna, que confunde la igualdad con la diversidad, y acaba coincidiendo con los integristas: “Hay una tercera posición, la feminista: todos los derechos para todas las mujeres, pero con todos los recursos para hacerlos efectivos; no deberíamos centrarnos en las fronteras visibles, sino abordar las desigualdades, las barreras ocultas”.
Esto es lo que se propone Per Elles. Las niñas se dan cuenta de que están sometidas si alguien se lo cuenta; ven que deben seguir normas que no les aplican a sus hermanos ni a las otras niñas, pero deben tomar conciencia de la injusticia, y sin coeducación real en las escuelas esto no ocurre espontáneamente.
Por último, preguntados sobre qué demandas y propuestas concretas plantea Per Elles, Cristina Baldoví y Lluís Morales han recordado que su objetivo es que las niñas y las jóvenes tengan un lugar de referencia donde acudir cuando se encuentran en esta situación de vulneración de derechos: «No podemos pedir a las víctimas que lo resuelvan ellas, que denuncien a sus familias. Entre esto y no hacer nada hay mucho margen de actuación». Y añaden que también quieren romper con la inacción porque esa situación no puede seguir ignorándose por el temor a posibles acusaciones de racismo contra la inmigración. Per Elles se propone llevar a cabo un trabajo sistemático de acciones para que tomen conciencia las propias chicas y sus entornos de la igualdad y los derechos humanos que tienen, con los centros educativos y la red de entidades de la ciudad. Aseguran mantener la mano tendida, pero se muestran decepcionados con las administraciones.
En este punto, Silvia Carrasco y Huma Jamshed han añadido que sólo hace falta hacer cumplir la ley y que ahora esto no está pasando, lo que constituye una grave negligencia institucional hacia estas niñas y jóvenes.